A través del lenguaje y las metáforas científicas, el alumnado descubre que la paz no surge por casualidad, sino que se construye mediante la combinación equilibrada de valores, emociones y actitudes. Las aulas se transforman en auténticos laboratorios de convivencia, donde niñas y niños se convierten en investigadores e investigadoras que experimentan, analizan y descubren los “buenos elementos” que generan paz. Juntos construimos un futuro más bonito y mejor.



